1.2 DILEMAS EN TORNO AL CONCEPTO DE PERSONA HUMANA 

8 | ¿TODA VIDA HUMANA MERECE SER VIVIDA?

Vida humana  |  Persona  |  Filosofía

Cuando un caballo se quiebra una pata, u otro animal queda mal herido y no hay manera de calmar su dolor, lo que se hace es matarlo. El sentido de la vida del animal se agota en su desarrollo y bienestar físico, en la obtención del placer corporal que es toda la felicidad que ellos pueden alcanzar. Los animales irracionales son seres sensibles, y por lo tanto para ellos “felicidad” solo puede ser “placer sensible”, no existe otro tipo de felicidad a la que ellos puedan aspirar.

Cuando hablamos de la persona humana, subsistente de naturaleza racional, ella también busca el bienestar y placer físico, y también sufre con las limitaciones y el dolor físico. Sin embargo, como la persona es también un ser racional, tiene también la capacidad de encontrar su plenitud y gozo en otro tipo de satisfacciones como, por poner algunos ejemplos, el logro de metas, sentirse útil para la sociedad, una relación de amor, el conocimiento intelectual, etc. En otras palabras, como somos seres de naturaleza racional, podemos aspirar a muchos más bienes que hacen que nuestra vida sea, para nosotros mismos, satisfactoria; es decir, que nos parezca que merece ser vivida.

Sin embargo, también por ser racionales y vivir autoconscientemente la vida, no basta con que algo sea objetivamente un bien humano para que dé sentido a mi vida; y ni siquiera con que yo sepa que es un bien humano. Una persona deprimida, por ejemplo, puede estar bien de salud, con una linda familia, saberse útil para muchos, y sentir que su vida no merece la pena. Otro, que tras un accidente le amputan las cuatro extremidades, puede sentir que su vida ya no vale. Pero estas situaciones, a pesar de su intensidad, podrían ser transitorias. Es muy frecuente, especialmente cuando en las circunstancias más dramáticas hay apoyo profesional y sobre todo mucho cariño, que las personas sepan redescubrir el significado de sus vidas, sepan darle un nuevo sentido y volver a sentir que ellas sí merecen ser vividas.

Y si la persona no vuelve a encontrar un sentido, ¿esa vida no merece ser vivida? Volvamos al comienzo: ¿Toda vida animal (el caballo) merece ser vivida? No. Cuando tiene un sufrimiento físico insoportable e insuperable, habría que matarlo porque ya no podrá ser feliz. ¿Y cuando el ser humano es el que está sufriendo de ese modo? La persona humana tiene la posibilidad de alcanzar una diversidad de otros bienes que, aunque algunos se le hayan vuelto imposibles, otros sí pueden darle un gran gozo y plenitud. ¿Pero si esa persona no los quiere, o no cree que su vida valga sin los bienes que perdió

 

María Alejandra Carrasco
Doctora en Filosofía

Profesora Titular de la Facultad de Filosofía de la Universidad Católica de Chile. Se ha especializado y ha publicado en temas de ética normativa e historia de la filosofía, y es también investigadora asociada del Centro de Bioética de la P. Universidad Católica de Chile. Profesora de Antropología Filosófica de la Universidad de los Andes.

Preguntas relacionadas

“Incluso cuando una persona no le ve sentido a su vida, podemos afirmar que ella sigue siendo valiosa en sí misma. El problema es la falta de sentido, no la vida. Si la persona no vale por sí misma, ¿por qué habría de valer su bienestar, su salud o sus capacidades?”.

Ese es el punto. Cuando está sufriendo quiere morir, y es lógico. Ni siquiera es capaz de imaginar la posibilidad de un cambio. Los de afuera, no involucrados, que hemos visto muchos casos dramáticos, muchas personas que han sentido que su vida no merece la pena y después han salido adelante y han vuelto a ser felices; y algunos pocos casos de personas que no han salido adelante; ¿podemos determinar qué vida merece vivirse y cuál no? ¿Alguien es capaz de determinar quién, de entre los que ahora sufren, es incapaz de volver a sentirse amado; de volver a sentir amor? Solo conociendo el futuro (algo que está fuera del alcance humano) se podría indicar qué vida nunca volverá a tener sentido. Incluso cuando una persona no le ve sentido a su vida, podemos afirmar que ella sigue siendo valiosa en sí misma. El problema es la falta de sentido, no la vida.

En todo caso, sería injusto quitarle a una persona la posibilidad de recuperar el sentido de su vida.

Lo dicho hasta aquí se refiere a las personas con autoconciencia y racionalidad actual. Solo se ha reflexionado sobre si la vida merece ser vivida desde la primera persona singular. Por otro lado, si nos referimos a la vida de personas con discapacidad intelectual, la respuesta a si aquella vida ‘vale la pena’, es más fácil: el peso de la prueba está en la justificación que dé quien establezca cuáles vidas serían valiosas y cuáles no. Porque si la persona no vale por sí misma, ¿por qué habría de valer su bienestar, su salud o sus capacidades?

14 Alfonso Gómez-Lobo, Los bienes humanos. Ética de la ley natural (Santiago, Mediterráneo, 2006).

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