4.1 AUTONOMÍA, LIBERTAD, COMPASIÓN Y MORALIDAD

110 | ¿SON LA EUTANASIA O EL ABORTO UN ACTO DE AUTONOMÍA DEL SUJETO LIBRE?

Más allá de lo que algunos formadores de opinión pública puedan pensar acerca del significado de la autonomía, se trata de un concepto merecedor de un análisis exhaustivo. Generalmente se asocia la autonomía con el ejercicio de la libertad, pero con el concepto de libertad también encontramos algunas dificultades a poco de profundizar el análisis.

Es posible identificar dos grandes grupos de significaciones. Uno de ellos, el que podríamos llamar “vulgar”, entiende a la autonomía como un derecho inalienable y soberano de la propia voluntad. Y la libertad es entendida, en este grupo de significación, como una facultad de obrar sin impedimentos, que debiera hallarse jurídicamente protegida y con el solo límite de las libertades de los demás. Esta última significación es la originada especialmente en los intelectuales políticos de la modernidad, especialmente en el padre teórico del Estado, Thomas Hobbes (1588-1679), quien la define, en su obra maestra Leviatán, como “ausencia de impedimentos externos, impedimentos que a menudo pueden arrebatar a un hombre parte de su poder para hacer lo que le plazca, pero no pueden impedirle usar del poder que le queda, de acuerdo con lo que le dicten su juicio y razón”.

En cuanto a la autonomía, hay cierto aire de familia con el concepto clásico de autarquía, empleado por Aristóteles en la Ética Nicomáquea y en la Política. Sin embargo, allí la autarquía no es entendida como una facultad individual de obrar solitariamente en conversación con uno mismo. Por el contrario, la autarquía indica una plenitud sociopolítica indisolublemente asociada a un ideal de perfección moral, sólo asequible en una comunidad política justa y buena.

Así pues, ni la autonomía agota su extensión en la soberanía individual de la voluntad, ni la libertad es solamente una ausencia de impedimentos para hacer lo que a uno le plazca. Si la eutanasia y el aborto han de recurrir a la autonomía y a la libertad como sustentos teóricos, es preciso hacerse cargo de que las significaciones vulgares de esos conceptos empobrecen el horizonte de análisis. En conclusión, el hecho de que un individuo tome una decisión en solitario o con la convicción subjetiva de que actúa bien, no es suficiente para afirmar que su acción ha sido verdaderamente libre o autónoma. En cualquier caso, es necesario preguntarse si es que basta que una decisión sea libre o autónoma para considerarla justa.

Jorge Martínez
Doctor en Filosofía

Doctor en Filosofía por la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica). Actualmente es profesor en la Universidad Católica San Pablo, de Arequipa (Perú), Profesor en la Universidad Gabriela Mistral (Chile) y Profesor pro tempore del programa Master online on Interreligious Dialogue, impartido por la Facultad de Teología de Lugano (Suiza).

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 111  ¿Basta que la decisión de abortar o practicar la eutanasia sea libre para considerarla justa?

Por otro lado, es importante recalcar que todos los subsistentes (o ejemplares o individuos) que pertenezcan a una especie racional, son personas. La especie humana, por ejemplo, es racional, por lo que podemos concluir con certeza que todos los seres humanos son personas. Si se descubriera vida en Marte, y se comprobara que esos marcianos que quizás parecían amebas son racionales, entonces esos marcianos son personas, con dignidad y derechos. Si los gorilas fueran efectivamente racionales, como algunos científicos y etólogos arguyen, entonces serían, cada uno de ellos, tan persona como quien está escribiendo y quien está leyendo este texto. Ser o no persona no está reservado a una única especie ni busca discriminar arbitrariamente entre ellas. “Persona” es un término que describe una realidad: un ser que, por su naturaleza racional, se autoposee.

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