3.11 LA EUTANASIA Y LAS LEGISLACIONES

109 | ¿SE DEBE AUTORIZAR LEGALMENTE LA EUTANASIA PARA LAS PERSONAS QUE NO PUEDEN PAGAR LOS CUIDADOS PALIATIVOS?

Autorizar legalmente la eutanasia para quienes no pueden pagar los cuidados paliativos sería la respuesta más cómoda, pero es una injusticia manifiesta, porque nos lleva a desentendernos de aquellas personas que están en una situación particularmente vulnerable. No podemos decir: “mientras no logremos un sistema amplio de cuidados paliativos debemos permitir la eutanasia”, porque esa respuesta significará que ese momento no llegará nunca.

Pero hay más, porque no debemos perder de vista que la legalización de la eutanasia pone sobre los ancianos y enfermos la obligación implícita de justificarse ante el resto de la sociedad. En una situación social sana, nadie tiene que dar explicaciones por el simple hecho de existir. La introducción de la eutanasia rompe este equilibrio. En efecto, ¿por qué tendríamos que destinar nuestros impuestos a financiar sus cuidados paliativos cuando existe una salida más rápida y barata? “Quien, entre dos posibilidades legales, elige una, es responsable de las consecuencias», dice Spaemann con realismo223. Es fácil imaginar las ofertas de los seguros de salud para que la gente haga uso de ese supuesto derecho. O la negativa a cubrir intervenciones costosas, que podrían ahorrarse si los afectados hacen uso de la posibilidad legal de pedir su muerte. Además, si la eutanasia es un derecho, entonces engendra responsabilidades para su titular, y bien podríamos decirle: «respetamos su decisión de seguir con vida, pero usted deberá pagar los costos de seguir en la existencia». Como se ve, la admisión de la eutanasia no afecta sólo a unas pocas personas: ella tiene que ver con el tipo de sociedad que queremos construir.

La argumentación a favor de la eutanasia no ha cambiado mucho desde que Joseph Goebbels promovió en 1941 la película Yo acuso, del director Wolfgang Liebeneiner, donde una enferma de esclerosis múltiple pide a su marido que ponga fin a su vida. Primero se establece que hay vidas que no tienen valor224. En segundo lugar, se dice que en esos casos el darles muerte es un acto compasivo. En tercer término, se apela a la autonomía del sujeto.

Los seres humanos tienen derecho a morir con dignidad, y es necesario rechazar el tratamiento de los enfermos como meros objetos para prolongar su vida a toda costa. Pero eso se hace con los cuidados de la medicina paliativa y no mediante la eliminación voluntaria de las personas.

Proponer la eutanasia por “motivos económicos”, basados en la dificultad que tendrían algunas personas para acceder a los cuidados paliativos, es un modo de razonar que se ve facilitado por el amplio fenómeno de la caída de la natalidad y el envejecimiento de la población, que representa un evidente problema para los sistemas de salud. Ellos estaban diseñados para que una numerosa población joven cargue con las jubilaciones de un sector relativamente menor de la sociedad, pero ahora la pirámide poblacional se ha invertido y las personas mayores empiezan a ser vistas como una amenaza. En suma, también las razones económicas tienen un peso importante en las presiones para legalizar la eutanasia.

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