3.2 EL PACIENTE GRAVEMENTE ENFERMO
72 | ¿QUÉ ES UNA ENFERMEDAD EN ESTADO TERMINAL?
En la literatura se usan como sinónimos los términos persona con enfermedad en estado terminal, situación terminal o enfermo terminal, siendo este último el que quizá mejor se aproxime al significado que tiene esta condición para el paciente. Según el glosario elaborado por el Ministerio de Salud neozelandés una enfermedad terminal es “una condición progresiva que no tiene cura, de la cual se puede esperar razonablemente cause la muerte de la persona en un futuro previsible”135.
Es muy relevante diferenciar claramente esta condición de otras como “enfermo grave o crítico” y “enfermo crónico”, en particular para una adecuada toma de decisiones terapéuticas. No serían enfermos terminales, por tanto, aquellos pacientes en estado crítico (por ejemplo: una persona politraumatizada grave hospitalizada en cuidados intensivos), ya que con los avances de la medicina es posible que algunos de ellos se recuperen y se reintegren a la vida normal. Del mismo modo, tampoco los son aquellos individuos con enfermedades crónicas (por ejemplo: pacientes con hipertensión arterial o diabetes mellitus) ya que aun cuando éstas fueran provocando daño orgánico o dejando secuelas permanentes, son susceptibles de tratamientos que modifican o retardan la evolución; por lo mismo, su pronóstico de sobrevida se estima en años o décadas.
Iván Pérez
Médico Internista y Magíster en Bioética
Médico Internista, Magíster en Bioética, Fellow of the American College of Physicians (FACP), Profesor Clínico Asociado de la Facultad de Medicina P. Universidad Católica de Chile, presidente Comité de Ética Asistencial de la Red de Salud UC-Christus. Áreas de interés: docencia de pre y postgrado en bioética y medicina interna.
Preguntas relacionadas
“Para calificar a un paciente como terminal se requiere el cumplimiento de tres condiciones: a) ser portador de una enfermedad grave; b) de carácter progresivo e irreversible, con pronóstico fatal próximo y; c) no ser susceptible de un tratamiento conocido que modifique el pronóstico de muerte, o bien, los recursos terapéuticos utilizados han dejado de ser eficaces”.
El Grupo de Estudios de Ética Clínica de la Sociedad Médica de Santiago puntualiza que, para calificar a un paciente como terminal se requiere el cumplimiento de las siguientes tres condiciones: a) ser portador de una enfermedad o condición patológica grave, que haya sido diagnosticada en forma precisa por un médico experto; b) la enfermedad o condición diagnosticada debe ser de carácter progresivo e irreversible, con pronóstico fatal próximo o en un plazo relativamente breve (en general se estima en 3-6 meses); y c) en el momento del diagnóstico, la enfermedad o condición patológica no es susceptible de un tratamiento conocido y de eficacia comprobada que permita modificar el pronóstico de muerte próxima, o bien, los recursos terapéuticos utilizados han dejado de ser eficaces136. Esta última exigencia es interesante porque las posibilidades terapéuticas para determinadas enfermedades han variado con el tiempo. Es así como hasta bien entrado el siglo XX, los pacientes con insuficiencia renal137 avanzada podían catalogarse como enfermos terminales, ya que fallecían en semanas o pocos meses por síndrome urémico; esto se modificó con el advenimiento de la hemodiálisis y el trasplante.
Reconocer a un enfermo como terminal implica privilegiar los tratamientos sintomáticos integrales (cuidados paliativos) y el deber de evitar el ensañamiento terapéutico (uso de medidas fútiles).
135 Ministry of Health, “New Zealand Palliative Care Glossary”. Wellington Ministry of Health (2015), https://pallipedia.org/terminal-condition/.
136 Grupo de Estudios de Ética Clínica de la Sociedad Médica de Santiago. “El enfermo terminal,” Revista Médica Chile 128 (2000): 547-52.
137 La insuficiencia renal es la condición patológica en la cual la función de ambos riñones se encuentra bajo los niveles normales, impidiendo la excreción de toxinas propias del metabolismo en la sangre. Una insuficiencia renal en etapa terminal puede llevar a lo que se conoce como síndrome urémico. En esa condición se requiere una terapia de diálisis o hemodiálisis para reemplazar la función renal, y permitir así recuperar la salud de la persona.
