2.3 ASPECTOS GENERALES SOBRE EL ABORTO

22 | ¿QUÉ ES UN ABORTO?

El aborto puede ser definido como la interrupción del desarrollo embrionario o fetal durante el embarazo, causando la muerte del que está por nacer. Este concepto se puede especificar aún más, dependiendo de las circunstancias clínicas, la edad gestacional a la que ocurra o la intencionalidad que exista en su ejecución.

En cuanto a las circunstancias clínicas que lo rodeen, el aborto puede clasificarse en ‘espontáneo’ y ‘provocado’. El aborto espontáneo es la pérdida de un embrión o feto que se produce de manera natural. Este término sólo se puede aplicar cuando ocurre antes de las 20 semanas de gestación, ya que posterior a eso pasará a ser un parto prematuro. Este tipo de aborto (espontáneo) puede ser a su vez ‘retenido’, cuando se diagnostica un embrión o feto muerto in útero mediante ecografía; ‘incompleto’, cuando la expulsión de restos gestacionales ha sido parcial; o ‘completo’ cuando ha sido total. En contraposición a los abortos espontáneos están los abortos provocados o inducidos (o procurados), también llamados ‘directos’, en donde existe una intervención voluntaria, cuya intención es causar directamente la muerte biológica del embrión o feto, para la posterior eliminación de los restos fetales. El aborto inducido, a su vez, puede tener algunas especificaciones, dependiendo de si es con asistencia médica y también de las circunstancias sociales o legales que lo rodean. El aborto provocado o inducido busca eliminar directamente al embrión o feto. Las causas por las que se realiza pueden ser de diferente naturaleza, tales como: abortos eugenésicos (por malformaciones fetales), por motivos psicológicos, sociales, etcétera. En los primeros, la acción del aborto no mejora la enfermedad, sino que elimina al enfermo. En los otros, se termina con la vida de un ser humano inocente y no con los problemas psicológicos o sociales.

«El aborto puede ser definido como la interrupción del desarrollo embrionario o fetal durante el embarazo, causando la muerte del que está por nacer. En cuanto a las circunstancias clínicas que lo rodeen, el aborto puede clasificarse en ‘espontáneo’ y ‘provocado’”.

Una situación distinta ocurre en el ‘aborto indirecto’, que se da en circunstancias clínicas específicas, donde se pone fin al embarazo por estar en peligro la vida de la madre. Producto de este acto, como efecto no deseado y sólo tolerado, muere el embrión o feto. Esto sucede habitualmente en mujeres que se encuentran en peligro de muerte por tener una enfermedad que es agravada por el embarazo o por tener un embarazo patológico propiamente tal. En ambas situaciones, los protocolos de manejo clínico contemplan la posibilidad de poner fin al embarazo como una alternativa para salvar la vida de la madre. En todos estos casos, el fallecimiento del niño por nacer se produce de manera indirecta y no buscada, como consecuencia de la aplicación de un tratamiento curativo sobre la madre.

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