3.4 IDEACIÓN SUICIDA Y SUICIDIO ASISTIDO
81 | ¿QUÉ ES EL SUICIDIO ASISTIDO?
El suicidio asistido (o suicidio médicamente asistido) es la acción producida por un paciente, con la ayuda de un médico, quien proporciona al paciente los medios para poner término a su vida, con la intención de aliviar su sufrimiento. Cabe destacar que las diferencias
con la eutanasia, en este caso, son pocas. De hecho, la gran diferencia consiste en el sujeto que realiza el acto de poner término a la vida del paciente. Aquí es el paciente mismo, con la ayuda de algún miembro del equipo de salud. La responsabilidad del médico, en esta situación, es distinta al caso de la eutanasia: aquí coopera al suicidio, mientras que en el caso de la eutanasia es el sujeto principal de la acción. La cooperación del médico y de las demás personas que intervienen en el proceso, en todo caso, es próxima e inmediata por lo que recibe la misma valoración moral de la acción principal.
Estados como Suiza se han vueltos famosos por la presencia de “clínicas” o instituciones en las que se practica el suicidio asistido (piénsese en “Exit”, “Dignitas” o “Eternal Spirit”), y que “acogen” pacientes de todo el mundo (sobre todo, de Europa): esto ha generado el así llamado “turismo de la muerte”, que ha propiciado un beneficio financiero muy alto para estas clínicas (se habla de entre 5.500 y 9.500 euros por cada suicidio)153.
Un punto interesante, con referencia al suicidio asistido, es la moralidad del suicidio mismo, que se refiere a la disponibilidad de nuestras vidas. ¿Podemos disponer libremente de nuestra vida? Si esta pregunta se refiere a una posibilidad de facto, sí, podemos, es decir, es un fin que podemos alcanzar sin problemas. La pregunta, entonces está más bien dirigida a la moralidad de una acción como esa, que pone término a mi existencia: ¿puedo disponer libremente de mi cuerpo, como si fuera una cosa que no tiene ninguna relación con mi persona? La respuesta a esta pregunta, evidentemente, depende de la idea que tengamos de nuestra vida y de las relaciones con los demás. Si considero que mi vida es solo algo material, que no tiene ningún sentido o dimensión espiritual, evidentemente el suicidio se configura solamente como un hecho que interrumpe un cierto proceso biológico. Sin embargo, si consideramos que la vida va más allá de la pura materia —y de mí mismo, en cuanto soy un ser relacional— entonces el suicidio se presenta como una trágica interrupción del proceso de autorrealización y perfeccionamiento que pasa necesariamente por mi cuerpo. El suicidio sería, así, una “interrupción del sentido”, porque mi vida ya no tiene ningún sentido.
LUCA VALERA
Doctor en BIOÉTICA
Profesor Universitario. PhD en Bioética (Università Campus Bio-Medico di Roma, Italia), es Profesor Adjunto del Centro de Bioética de la Pontificia Universidad Católica de Chile y Profesor Asociado del Departamento de Filosofía de la Universidad de Valladolid (España).
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“El suicidio asistido es la acción producida por un paciente, con la ayuda de un médico, quien proporciona al paciente los medios para poner término a su vida, con la intención de aliviar su sufrimiento. Cabe destacar que las diferencias con la eutanasia, en este caso, son pocas. De hecho, la gran diferencia consiste en el sujeto que realiza el acto de poner término a la vida del paciente. Aquí es el paciente mismo, con la ayuda de algún miembro del equipo de salud. La cooperación del médico y de las demás personas que intervienen en el proceso, en todo caso, es próxima e inmediata por lo que recibe la misma valoración moral de la acción principal”.
