1.1 LA PERSONA HUMANA Y LA VIDA
3 | ¿QUÉ CONCEPTOS FILOSÓFICOS NOS PERMITEN COMPRENDER QUE LA VIDA HUMANA COMIENZA CON LA CONCEPCIÓN Y TERMINA CON LA MUERTE NATURAL?
Siguiendo la escuela de Aristóteles, el filósofo, partiendo de verdades sencillas, reflexiona hasta remontarse a verdades más profundas sobre la realidad completa.
Todas las cosas del mundo son y son algo. Este ‘ser algo’ se denomina sustancia, la cual está determinada por una serie de accidentes. Con la palabra sustancia, entonces, se designa una cosa que tiene una cierta subsistencia en sí misma, una base de estabilidad que le da el ser. Ahora, los accidentes son todas las propiedades que no existen en sí, sino en otro, determinándolo, y se puede hacer toda una clasificación de ellos: cantidad, calidad, extensión, acción, etc. En los seres vivos, los accidentes permiten que exista un antes y un después, es decir, permiten el cambio, ya que el puro cambio en cuanto tal (sin un sustrato) es impensable.
Las cosas entonces son, son algo, pero también cambian,distinción absolutamente e l e m e n t a l r e s p e c t o a l conocimiento del mundo natural. El cambio compromete a la realidad sustancio accidental
en ambos constituyentes, es decir, hay cambios a nivel accidental y cambios a nivel sustancial. El cambio accidental es aquel en que una misma cosa modifica su apariencia, cantidad, calidad, relación con el espacio, con el tiempo, etc.
Respecto a la sustancia, que es aquello que permanece estable, podemos afirmar que ella también experimenta cambios, los cuales se denominan cambios sustanciales, que son absolutamente radicales. Los cambios sustanciales tienen dos polos, es decir, la generación
y la corrupción. Generación es la venida al ser, la llegada a la existencia, el nacimiento de un viviente, y la corrupción sería la desaparición del ser, la muerte del viviente. Ambos cambios ocurren al interior de procesos, siendo eso sí absolutamente instantáneos, tanto en lo que se refiere a la venida al ser (o concepción), como a la retirada del ser, que en el caso de los vivientes es la muerte. Esto se ejemplifica con la sentencia popular de que nadie puede estar medio muerto o medio vivo, o se está muerto o se está vivo.
Jorge Neira
Médico Ginecólogo y Magíster en Bioética
Profesora Titular de la Facultad de Filosofía de la Universidad Católica de Chile. Se ha especializado y ha publicado en temas de ética normativa e historia de la filosofía, y es también investigadora asociada del Centro de Bioética de la P. Universidad Católica de Chile. Profesora de Antropología Filosófica de la Universidad de los Andes.
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“Los únicos cambios sustanciales en la vida de un ser humano son la concepción y la muerte. Entre esos dos extremos, más allá de los innumerables cambios accidentales que experimente, la identidad de la persona se mantiene constante en el tiempo, siendo valiosa y digna durante todo el arco de su existencia”.
En conclusión, los únicos cambios sustanciales en la vida de un ser humano son la concepción y la muerte. Entre esos dos extremos, más allá de los innumerables cambios accidentales que experimente, la identidad de la persona se mantiene constante en el tiempo, siendo valiosa y digna durante todo el arco de su existencia.
