2.4 EMBARAZO VULNERABLE, SALUD MENTAL Y PREVENCIÓN DEL ABORTO
31 | ¿HAY EVIDENCIA DE QUE UNA MUJER QUE ABORTA SUFRE ALGÚN TIPO DE TRAUMA DESPUÉS DE HACERLO?
Vida humana | Persona | Filosofía
Respecto de la literatura disponible sobre los efectos psíquicos del aborto en el largo plazo, es menester señalar que no existe evidencia de beneficios en la salud mental. Existen estudios que concluyen que hay daño45, 46, 47, 48 y estudios que concluyen que no hay daño49, 50, 51. En el corto plazo, en cambio, se describe que las mujeres que abortan pueden reportar un alivio inicial, posiblemente asociado a que el embarazo se ve como un problema que es “resuelto” al abortar.
Al querer profundizar en los efectos psicológicos duraderos del aborto en las mujeres, resulta fundamental considerar que existen importantes limitaciones metodológicas inherentes al tema. En primer lugar, la imposibilidad técnica de efectuar estudios prospectivos con grupo control, por lo que las conclusiones disponibles suelen limitarse a estudios retrospectivos o estudios observacionales, difíciles de comparar entre ellos debido al uso de herramientas de medición que pueden ser muy disímiles.
Otros aspectos relevantes a considerar son la baja tasa de reclutamiento de dichos estudios (las más altas reportadas no llegan al 40% de la población susceptible de ingresar a los protocolos, lo que quiere decir que si diez mujeres se realizaron un aborto en un determinado centro, más de seis de ellas se negarán a participar en el estudio que evalúe los efectos psicológicos del procedimiento) y la escasez de seguimientos en el largo plazo que evalúen exhaustivamente la presencia de patología mental.
Aún así, la literatura científica disponible, así como la realidad clínica que vemos, permiten concluir que aquellas pacientes que abortan suelen tener un peor nivel de funcionamiento psicológico comparadas con aquellas que no tienen el antecedente de haberse realizado un aborto. Además, existen factores que predicen mayor riesgo de presentar consecuencias psíquicas post aborto, como son la presencia de psicopatología previa, antecedentes de violencia en la relación de pareja o la ausencia de otros hijos. Del mismo modo, en el caso de malformaciones fetales, existen numerosos estudios de buena calidad52, 53, 54, 55, 56, 57 que indican que el aborto constituye un evento vital emocionalmente traumático, que conduce a respuestas severas de estrés postraumático y reacciones intensas de duelo, incluso después de varios años del trauma58, pudiendo presentar tasas de estrés postraumático cercanas al 50% y de depresión cercanas al 30% a los cuatro meses.
Francisca Decebal-Cuza y Nicolás Rodríguez
Médicos Psiquiatras
Profesora Titular de la Facultad de Filosofía de la Universidad Católica de Chile. Se ha especializado y ha publicado en temas de ética normativa e historia de la filosofía, y es también investigadora asociada del Centro de Bioética de la P. Universidad Católica de Chile. Profesora de Antropología Filosófica de la Universidad de los Andes.
Preguntas relacionadas
«No existe evidencia de beneficios en la salud mental sobre los efectos psíquicos del aborto en el largo plazo”
Existe también un riesgo mayor de desarrollar un trastorno mental después de un aborto cuando éste se da en un contexto de vulnerabilidad social59, 60, 61, 62, 63.
Con frecuencia se habla del “Síndrome Post Aborto”. Aún cuando desde un punto de vista estrictamente nosológico64 no existe como entidad (así como tampoco existe un síndrome post guerra o un síndrome post tortura), esto no significa que no exista riesgo de desarrollar un trastorno psicológico o psiquiátrico debido a la realización de un aborto. Negar esta realidad invisibiliza el sufrimiento de miles de mujeres que padecen durante décadas las consecuencias psíquicas de haberse sometido a un aborto, que tanto psiquiatras como psicólogos vemos en nuestras atenciones clínicas, y cuyas voces rara vez son escuchadas y validadas.
Lo anterior tampoco desconoce que hay muchas mujeres para las cuales un aborto parece tener nula o mínima repercusión psicológica y que tienen evoluciones de largo plazo satisfactorias.
Por último, nos parece importante destacar que se ha visto que mujeres a las que se le ha negado el aborto, reportan en el largo plazo emociones mayormente positivas de que dicho procedimiento no se haya materializado65.
45 David Fergusson et al., “Does Abortion Reduce the Mental Health Risks of Unwanted or Unintended Pregnancy? A Re-Appraisal of the Evidence”, Australian & New Zealand Journal of Psychiatry 47, no. 9 (2013): 819–27.
46 Priscilla Coleman, “Abortion and Mental Health: Quantitative Synthesis and Analysis of Research Published 1995–2009”, British Journal of Psychiatry 199, no. 3 (2011): 180–86.
47 Carlo Bellieni et al., “Abortion and Subsequent Mental Health: Review of the Literature”, Psychiatry and Clinical Neurosciences 67, no. 5 (2013): 301–10.
48 Julia Steinberg et al., “Abortion and Mental Health”, Obstetrics & Gynecology 123, no. 2 (2014): 263–70.
49 Vignetta Charles, “Abortion and Long-Term Mental Health Outcomes: A Systematic Review of the Evidence.” Contraception 78, no. 6 (2008): 436–50.
50 Corinne H. Rocca et al., “Decision Rightness and Emotional Responses to Abortion in the United States: A Longitudinal Study”, Plos one 10, no. 7 (2015).
51 M. Antonia Biggs, et al., “Five-Year Suicidal Ideation Trajectories among Women Receiving or Being Denied an Abortion”, American Journal of Psychiatry 175, no. 9 (2018): 845–52.
52 CViltė Daugirdaitė et al., “Posttraumatic Stress and Posttraumatic Stress Disorder after Termination of Pregnancy and Reproductive Loss: A Systematic Review”, Journal of Pregnancy 2015 (2015): 1–14.
53 V. Davies et al., “Psychological Outcome in Women Undergoing Termination of Pregnancy For Ultrasound-Detected Fetal Anomaly in the First and Second Trimestres: A Pilot Study”, Ultrasound in Obstetrics and Gynecology 25, no. 4 (2005): 389–92.
54 A. Kersting et al., “Trauma and Grief 2–7 Years after Termination of Pregnancy Because of Fetal Anomalies – a Pilot Study”, Journal of Psychosomatic Obstetrics & Gynecology 26, no. 1 (2005): 9–14.
55 M. J. Korenromp et al., “Long-Term Psychological Consequences of Pregnancy Termination for Fetal Abnormality: A Cross-Sectional Study”, Prenatal Diagnosis 25, no. 3 (2005): 253–60.
56 M. J. Korenromp et al., “A Prospective Study on Parental Coping 4 Months after Termination of Pregnancy for Fetal Anomalies”, Prenatal Diagnosis 27, no. 8 (2007): 709–16.
57 Marguerite Maguire et al., “Grief after Second-Trimester Termination for Fetal Anomaly: A Qualitative Study”, Contraception 91, no. 3 (2015): 234–39.
58 Anette Kersting et al., “Psychological Impact on Women after Second and Third Trimester Termination of Pregnancy Due to Fetal Anomalies versus Women After Preterm Birth—A 14-Month Follow up Study”, Archives of Women’s Mental Health 12, no. 4 (2009): 193–201.
59 Anne Nordal Broen et al., “Reasons for Induced Abortion and Their Relation to Women’s Emotional Distress: A Prospective, Two-Year Follow-up Study”, General Hospital Psychiatry 27, no. 1 (2005): 36–43.
60 Vincent M. Rue et al., “Induced abortion and traumatic stress: a preliminary comparison of American and Russian women”, Med Sci Monit, 10(10) (2004):SR5-16. Epub.
61 Hanna Söderberg et al., “Emotional Distress Following Induced Abortion”, European Journal of Obstetrics & Gynecology and Reproductive Biology 79, no. 2 (1998): 173–78.
62 R. Rizzardo et al., “Personality and Psychological Distress in Legal Abortion, Threatened Miscarriage and Normal Pregnancy”, Psychotherapy and Psychosomatics 56, no. 4 (1991): 227–34.
63 National Collaborating Centre for Mental Health, Induced abortion and mental health: A systematic review of the mental health outcomes of induced abortion, including their prevalence and associated factors (London: Academy of Medical Royal Colleges, 2011).
64 La nosología es la parte de la medicina que clasifica y describe las enfermedades.
65 Corinne H. Rocca et al., “Emotions over Five Years after Denial of Abortion in the United States: Contextualizing the Effects of Abortion Denial on Women’s Health and Lives”, Social Science & Medicine 269 (2021): 113567.
