2.5 EL ABORTO Y LAS LEGISLACIONES
33 | ¿EXISTE UNA RELACIÓN ENTRE MORTALIDAD MATERNA Y LEYES RESTRICTIVAS DE ABORTO?
La investigación epidemiológica es bastante concluyente respecto a si una mayor o menor permisividad de las legislaciones del aborto influye en un aumento o disminución de la mortalidad materna. La respuesta es que en términos prácticos, su efecto es nulo. Hay dos experimentos naturales de población que han estudiado detalladamente esta cuestión, controlando por múltiples variables o factores de confusión. El primer estudio evaluó la mortalidad materna en una serie temporal continua de 50 años en Chile, evaluando entre otros factores el efecto de la derogación de una ley que permitía el aborto por razones terapéuticas66. A través de técnicas de regresión segmentada, el estudio confirmó que la mortalidad materna global y la específica por aborto experimentaron una reducción continua en los últimos 50 años, al punto que la muerte por aborto de cualquier tipo llegó a ser un fenómeno excepcional en términos epidemiológicos (riesgo de 1 en 4 millones de mujeres en edad fértil o 0,4 por 100.000 nacidos vivos para cualquier tipo de aborto excluyendo embarazo ectópico). Luego de la derogación de la ley que permitía el aborto por razones terapéuticas, en 1989, las muertes por aborto continuaron disminuyendo, desde 10,8 hasta 0,39 por 100.000 nacidos vivos (Gráfico 1), lo cual, como materia de hecho científico, desafió la idea de que el paso a una legislación menos permisiva conducía a mayor mortalidad materna. Un segundo experimento natural publicado en BMJ Open67 evaluó el efecto de las diferentes leyes del aborto en 32 estados mexicanos, confirmando el estudio previo en Chile. En ambos estudios, se mostró que los cambios en las leyes de aborto en un sentido u otro, tenían un efecto estadísticamente nulo sobre la mortalidad materna global y específica por aborto.
Elard Koch
Doctor en ciencias biomédicas
Epidemiólogo, Doctor en Ciencias Biomédicas, Magíster en Salud Pública de la Universidad de Chile, Doctoral Fellow in Cardiovascular Epidemiology, Fundación Araucaria, School of Medicine, University of San Diego. Postdoctoral Fellow Women’s Research Program, School of Medicine, University of North Carolina.
Preguntas relacionadas
“La mortalidad materna global y la específica por aborto experimentaron una reducción continua en los últimos 50 años, al punto que la muerte por aborto de cualquier tipo llegó a ser un fenómeno excepcional en términos epidemiológicos (riesgo de 1 en 4 millones de mujeres en edad fértil)”.
Ambos estudios fueron consistentes en señalar que los factores que incidieron en la tendencia de la mortalidad materna a la baja, fueron: la reducción de la fecundidad (de 5 a 1,8 hijos por mujer en 50 años en el caso de Chile), con el acceso creciente a métodos de planificación familiar desde finales de los años 6068, el incremento de la escolaridad femenina (de 3,5 a 12 años promedio en 50 años en Chile), expansión progresiva de la atención obstétrica de emergencia, acceso precoz al control del embarazo (virtualmente del 100% en Chile actualmente), cuidados hospitalarios postaborto y unidades de cuidados especializados para el embarazo de alto riesgo69. En el caso de México, se observó que la violencia contra la mujer tenía un efecto regresivo sobre la mortalidad materna. Es de notar que el incremento de la educación mostró efectos sinérgicos, aumentando el uso de los servicios de salud materna prenatal disponible en los países y modulando el impacto de las otras variables, particularmente disminuyendo la fecundidad y el número total de hijos así como provocando un envejecimiento o retraso de la maternidad (Koch 2014)70. En su conjunto, estos 7 factores explicaron más del 80% de las muertes maternas. Un tercer estudio71 intentó refutar el experimento natural conducido en México72, pero tuvo que ser retractado por serias deficiencias metodológicas, incluyendo una interpretación engañosa de los coeficientes de regresión o tamaños de efecto en el sentido opuesto al real73.
