1.1 LA PERSONA HUMANA Y LA VIDA 

6 | ¿ES PERSONA TODO INDIVIDUO DE LA ESPECIE HUMANA?

Todo individuo que pertenezca a una especie de naturaleza racional es persona porque la facultad racional posibilita que sea dueño de sí, que se autoposea. La respuesta a la pregunta “¿Quién es persona?” demostró que esta noción no está restringida a una única especie en el sentido de que solo los miembros de esa especie (por ejemplo, los humanos) son personas, y los de otras especies no. El carácter de persona se vincula a la naturaleza racional de los individuos, la que podría perfectamente pertenecer a una especie extraterrestre u otra. Sin embargo, por ahora, de lo que sí estamos seguros es que la especie humana es de naturaleza racional. Por eso concluimos con certeza que todos los seres humanos son personas.

Pero no todos los humanos son racionales… Algunos todavía no lo son, otros ya no lo son, y otros nunca lo serán. Y si la racionalidad es la que nos permite autoposeernos, autodeterminarnos, ser un “yo”, ¿por qué a esos individuos sin razón habría que llamarlos “persona” y concederles dignidad y derechos? La respuesta es que ser “persona” no es una cualidad que se adquiera y que se pueda perder, sino lo que uno intrínsecamente “es”8.

Para explicarlo mejor, comencemos por la dignidad, ese valor absoluto que en toda persona reconocemos y que obliga a los demás a respetarla como un fin. Ese valor, ¿se otorga al individuo por lo que hace? ¿por lo que tiene? ¿por sus relaciones? ¿por su nacionalidad, cultura, estado de salud? No. Ese valor, que desde que se abolió la esclavitud se reconoce en toda legislación y costumbres, se le otorga por ser “tal individuo”. La palabra “subsistente” se refiere precisamente a eso: el subsistente es el individuo al que generalmente identificamos con un nombre propio: Camila, Pedro9.  La dignidad es propia del subsistente. Camila es digna porque es Camila, no porque es inteligente ni porque es joven ni porque es linda. Y como Camila es la misma Camila desde que empezó a existir y seguirá siéndolo hasta su muerte, mantendrá su dignidad toda su vida. Perderá su juventud, quizás su inteligencia, quizás su belleza, pero no su dignidad, pues seguirá siendo Camila, una persona.

María Alejandra Carrasco
Doctora en Filosofía

Profesora Titular de la Facultad de Filosofía de la Universidad Católica de Chile. Se ha especializado y ha publicado en temas de ética normativa e historia de la filosofía, y es también investigadora asociada del Centro de Bioética de la P. Universidad Católica de Chile. Profesora de Antropología Filosófica de la Universidad de los Andes.

Preguntas relacionadas

Ser «persona» no es una cualidad que se adquiera y que se pueda perder, sino que lo uno intrínsecamente «es». La dignidad es propia del subsistente.

Si me llega un video en el que aparezco durmiendo, naturalmente digo “ahí yo estoy durmiendo”. Es claro que mi racionalidad no está actualizada mientras duermo (es decir, no está siendo ejercida en ese momento; no es ese un instante en el que esté autoconsciente), no me autoposeo ni autodetermino actualmente, no sabía que me estaban filmando, pero sí me autoidentifico: esa soy “yo”. Si veo un video de la ecografía de mi madre, o el que tomaron mientras yo nacía, también digo: soy “yo”. Soy el mismo subsistente desde que empecé mi carrera biológica. He ido actualizando y perdiendo capacidades (como todos los seres que se desarrollan a lo largo del tiempo), pero sigo siendo “yo”, el mismo ser con la misma naturaleza, el mismo nombre propio: soy una persona cuando mi facultad racional está actualizada y también cuando no lo está. Y como siempre soy una persona, siempre tengo dignidad. Similarmente, todos los que son persona, con independencia de la fase de la vida o de su estado actual, permanecen siempre siendo personas y mantienen siempre su dignidad.

8  Alfonso Gómez-Lobo, Los bienes humanos. Ética de la ley natural (Santiago: Mediterráneo, 2006).

9  Santo Tomás hablaba de “un nombre propio general”. Es decir, todos aquellos seres de naturaleza racional a los que les podemos dar un nombre propio (en filosofía se diría “todos los subsistentes de naturaleza racional”) se llaman “persona”.

10  María Alejandra Carrasco, Problemas contemporáneos de antropología y bioética (Santiago: IES, 2011). Así, cuando fui embrión yo ya era persona; ahora que soy una adulta sana y en vigilia soy persona; cuando duermo soy persona, y a los 95 años con demencia senil, también seguiré siendo persona.

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