3.10 ALIVIO DEL DOLOR, MORFINA Y SEDACIÓN PALIATIVA

103 | ¿ES ÉTICAMENTE CORRECTO EL USO DE MORFINA U OTROS SEDANTES PARA PALIAR EL DOLOR?

Además de sus efectos benéficos de alivio del dolor y de la sensación de ahogo, los opioides —como la morfina— tienen efectos colaterales que deben prevenirse y vigilarse, como son las náuseas, somnolencia, enlentecimiento del tránsito intestinal, retención urinaria, entre otros. Por ello las dosis deben ajustarse con cuidado y en forma personalizada, para lograr el alivio de los síntomas con el menor grado de efectos secundarios no deseados. El efecto secundario de depresión del centro respiratorio es prácticamente inexistente al usarlos en forma crónica y con un adecuado ajuste de dosis, por lo cual no constituye en ningún caso una razón para evitar su uso.

Ahora bien, sabiendo que la somnolencia (sedación) es un efecto secundario que ocurre con frecuencia y de modo previsible al administrar opiáceos potentes, surge la pregunta ética: ¿es correcto privar a alguien de su conciencia sólo para aliviar un síntoma? Este punto ha sido muy reflexionado en la ética médica, concluyéndose que sí lo es. Su justificación ética se basa en el llamado “principio del doble efecto”209, que describe las condiciones para que sea moralmente aceptable una acción que producirá, previsiblemente, dos efectos: uno bueno y uno malo.

Alejandra Florenzano
Médico Internista y Magíster en filosofía

Médico Internista, Académico de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Magíster en Filosofía de la Pontificia Università della Santa Croce, Roma. Profesora clínica de medicina interna en el Hospital La Florida en Santiago, y miembro del Centro de Bioética UC.

Preguntas relacionadas

“Sabiendo que la somnolencia (sedación) es un efecto secundario que ocurre con frecuencia y de modo previsible al administrar opiáceos potentes, surge la pregunta ética: ¿es correcto privar a alguien de su conciencia sólo para aliviar un síntoma? Este punto ha sido muy reflexionado en la ética médica, concluyéndose que sí lo es. Su justificación ética se basa en el llamado ‘principio del doble efecto’, que describe las condiciones para que sea moralmente aceptable una acción que producirá, previsiblemente, dos efectos: uno bueno y uno malo“.

En el caso del uso de opiáceos en un paciente terminal, la intención es aliviar el dolor. La acción es administrarle opioides en dosis suficientes para conseguir dicho efecto deseado, la analgesia efectiva, lo cual es en sí mismo una acción buena o neutra. La somnolencia o sedación del paciente, sería en este caso un «efecto secundario» malo, no deseado directamente, sino sólo tolerado. El efecto bueno se logra directamente por el uso del fármaco analgésico, y no a través de la sedación, y de hecho en lo posible, se intenta evitarla. El bien de aliviar el dolor en el final de la vida es proporcionado al eventual daño producido por la sedación. En este último punto, es muy relevante aclarar que esta justificación ética implica incluir en la decisión de recibir fármacos analgésicos que le producirán sueño, lo cual puede libremente rechazar. El alivio del dolor es un bien, pero en el escenario de fin de vida, hay muchos otros bienes que el paciente podría preferir priorizar, como sería, por ejemplo, el mantenerse despierto para estar con sus seres queridos, arreglar asuntos pendientes, reconciliarse o participar en ritos religiosos.

!POR MÁS PROYECTOS COMO ESTE!