4.2 OBJECIÓN DE CONCIENCIA Y LIBERTAD DE IDEARIO
115 | Desde el punto de vista jurídico,
¿está el médico siempre obligado
a hacer lo que le solicita su
paciente?
La respuesta está en el juramento hipocrático,
que ha constituido la base del quehacer
médico desde el siglo V a. C. hasta nuestros
días: “No suministraré medicina mortal alguna
a nadie, aunque me lo pidan, ni sugeriré tal
consejo”240. El médico no es un mero ejecutor
de órdenes ajenas, sino un profesional que está
obligado por las reglas que definen su arte.
Hoy no faltan quienes buscan alterar este
estado de cosas. Las razones son diversas,
entre ellas debemos señalar la aplicación
a todos los aspectos de la sociedad de los
criterios que son válidos sólo para el mercado.
Es necesario entender que el paciente no es un
simple cliente, que “siempre tiene la razón”.
No niego la importancia del mercado en el
ámbito del intercambio de bienes transables;
pero si su lógica se absolutiza y se pretende
aplicarla a toda la realidad, lo que tendremos
no será una economía de mercado, que está
muy bien, sino una sociedad de mercado, que
es algo completamente inhumano, porque en
ella todos los bienes pasan a ser transables,
mientras que es propio del mundo humano
el que existan cosas que no están sujetas a
cálculos de utilidad. El médico, naturalmente,
ha de prestar especial atención a lo que
expresa el paciente, pero de allí no se deriva
que pueda realizar acciones que son injustas
y atentan en contra del sentido mismo de su
profesión sólo en virtud de que alguien se lo
ha pedido.
Joaquín García-Huidobro
Doctor en filosofía y en derecho
Doctor en Filosofía y en Derecho. Profesor en el Instituto de Filosofía de la Universidad de los Andes. Autor de dieciséis libros, entre otros: Comunidad: la palabra que falta (2020) y Bencina y pasto seco. La crisis chilena en perspectiva (1990-2020). Columnista político en el diario El Mercurio.
Preguntas relacionadas
“El médico,
naturalmente, ha
de prestar especial
atención a lo que
expresa el paciente,
pero de allí no se
deriva que pueda
realizar acciones que
son injustas y atentan
en contra del sentido
mismo de su profesión
solo en virtud de
que alguien se lo ha
pedido”.
En ocasiones, se produce la situación
contraria a la descrita por la pregunta y no
es el paciente quien pide una intervención
del médico. Por ejemplo, a veces ocurre que
la eutanasia se le aplica sin su voluntad e
incluso contra su voluntad. En efecto, en
estos casos, la alteración de la lógica que
está presente en el juramento hipocrático
lleva a que el médico quede como titular de
una facultad muy singular, la de determinar
qué vidas son valiosas y cuáles, en cambio,
no merecen ser vividas.
