3.2 EL PACIENTE GRAVEMENTE ENFERMO 

73 | ¿CUÁLES SON LAS ENFERMEDADES NEUROLÓGICAS GRAVES POR LAS QUE SE PODRIA SOLICITAR LA EUTANASIA?

Las enfermedades neurológicas en las cuales se centran los debates bioéticos en general son de tres tipos:

En primer lugar, enfermedades con daño extenso y probablemente irreversible de las capacidades cognitivas (también conocidas como funciones cerebrales superiores). Es el caso de condiciones como el estado vegetativo o estado de mínima conciencia. En estos casos, en virtud del tiempo de evolución o de la causa de la enfermedad, la condición del paciente puede ser posible o probablemente irreversible. Esto plantea la cuestión de hasta dónde debe llegar el esfuerzo terapéutico para mantener la vida de la persona y si es o no lícito eliminar deliberadamente la vida de la persona afectada. Esta decisión siempre se llevará a cabo por parte de los representantes del paciente, quienes podrán o no tener directrices anticipadas dejadas por el mismo. Debe tenerse presente que la licitud moral de estas manifestaciones de voluntad plantea problemas.

En segundo lugar, enfermedades con compromiso grave de la movilidad de la persona. Es el caso de las secuelas de un trauma medular que produce una desconexión del sistema nervioso central a nivel cervical, dejando una persona cognitivamente sana pero con incapacidad completa de movilidad desde el cuello hacia abajo. También puede producirse en casos de personas con enfermedades neurodegenerativas que afectan principalmente el sistema neuromotor (por ej. Esclerosis Lateral Amiotrófica). En este tipo de casos la discusión usualmente se centra en la solicitud del paciente.

Por último, enfermedades con mal pronóstico vital o funcional. Existen condiciones genéticas (por ej. Enfermedad de Huntington), o enfermedades neurodegenerativas en las cuales se puede saber con anticipación que la persona presentará un déficit cognitivo o motor progresivo (o ambos) y por lo tanto una persona podría anticipar su rechazo a esa condición posterior y exigir la muerte como salida a esas circunstancias. También se plantea la cuestión de anticipar cuáles son las medidas que se consideran proporcionadas o no para las siguientes etapas de la enfermedad y dejar directrices anticipadas al respecto.

“Las enfermedades neurológicas en las cuales se centran los debates bioéticos en general son de tres tipos: (a) enfermedades con daño extenso y probablemente irreversible de las capacidades cognitivas; (b) enfermedades con compromiso grave de la movilidad de la persona y; (c) enfermedades con mal pronóstico vital o funcional”.

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