4.4 DERECHOS HUMANOS, LEGISLACIONES Y LA CULTURA PROVIDA 

127 | ¿Cómo promover una cultura de la vida?

En todo el mundo, las discusiones sobre el
aborto y la eutanasia son algunos de los
dilemas éticos y políticos más relevantes
de nuestro tiempo. La defensa de la vida es
una de las causas más nobles y justas que
debemos liderar.
Desde Siempre por la Vida llevamos casi 15
años promoviendo una cultura de la vida,
desde la concepción hasta la muerte natural,
a lo largo de todo Chile. Lo hacemos a través
de la formación de jóvenes, la activación de
la sociedad civil en defensa de estos temas
en la discusión social, la promoción del
acompañamiento a mujeres con embarazos
vulnerables y trabajando por ser agentes
activos en el debate público.
Pese a que continuamente se han impulsado
cambios e iniciativas –tristemente exitosas–
que atentan gravemente contra los derechos
fundamentales de la persona, resulta esencial
no decaer en la convicción de promover y
defender constantemente la dignidad de cada
ser humano, sin importar sus características
individuales. La injusticia de la legalización
del aborto o la eutanasia duele, pero no debe
desanimarnos ni paralizarnos. Cada uno debe
comprometerse, desde sus posibilidades,
siendo muy conscientes de que ésta es una
batalla cultural de largo plazo y, por tanto,
cada acción e iniciativa cuenta.
No debemos olvidar el sentido histórico tras
esta causa. El proceso por el cual la humanidad
ha transitado para el reconocimiento de la
dignidad de la persona ha sido una continua combinación de aciertos, desaciertos y graves
errores. En Occidente tomó siglos acabar con
prácticas condenables, como la esclavitud.
Lo que hoy sería incomprensible, en ese
entonces se defendía con toda naturalidad,
utilizando argumentos muy similares a los que
escuchamos actualmente. Se planteaba que
la decisión de tener esclavos dependía de la
mera voluntad popular y que no existiría una
entidad, superior a dicha voluntad, que pudiera
imponerse sobre aquella determinación
soberana252, algo así como: “Si no quiere tener
esclavos, no tenga. Pero no le imponga sus
convicciones al resto, que sí quiere tenerlos”.
En definitiva, se legitimaba que la vida de
algunos seres humanos tuviese un valor sólo
instrumental como sucede, de igual forma, en
torno al aborto o la eutanasia.
Por otro lado, atendida la dificultad de estas
temáticas, también debemos hacernos cargo
de las realidades complejas que afectan a
aquellas mamás que están pensando en
abortar o bien, a aquellas personas que
fruto de un gran sufrimiento físico, mental o
existencial consideran que su vida ha perdido
todo valor, encontrando en la eutanasia una
alternativa para el alivio de este.

Bernardita Silva y Tomás Bengolea
Presidenta Siempre Por La Vida (2020-2022)/Presidente ChileSiempre (2019-2022)

Bernardita Silva fue Presidenta de Siempre por la Vida entre 2020 y 2022. Allí lideró la oposición a la legalización del aborto libre y promovió el derecho a la vida en el debate constitucional. Impulsó la Iniciativa Popular de Norma Constitucional por la vida que alcanzó 31.000 firmas. Es alumna de Ingeniería Comercial de la P. Universidad Católica.

Tomás Bengolea es Conductor del programa “Nuevas Voces” en Radio Agricultura. Ex Presidente de la Fundación ChileSiempre. Elegido Jóven Líder 2021 por el diario El Mercurio y la Universidad Adolfo Ibáñez. Estudiante de Derecho en la Pontificia Universidad Católica de Chile.

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“La defensa de la vida es una
de las causas más nobles y
justas que debemos liderar.
No debemos olvidar el sentido
histórico. Ésta es una lucha
cultural de largo plazo”.

Al analizar las razones para promover el
aborto o la eutanasia como las mejores
respuestas frente a una situación dramática,
se puede vislumbrar que en realidad se
opta por soluciones que no responden
adecuadamente a los problemas de fondo,
pues sólo promueven una visión materialista
del ser humano, alineada con una cultura del
descarte de la persona vulnerable. En este
libro se pueden encontrar los argumentos
que refuerzan esta visión integral u
omnicomprensiva de la persona humana
.
Contrario a lo que se podría pensar, hoy, en
la era de los derechos humanos, las cartas
de garantías constitucionales y los exigentes
mecanismos de revisión de actos del poder
político, no estamos exentos de injusticias tan
graves como la esclavitud o el Holocausto,
que en la actualidad adoptan formas como la
negación del derecho a la vida, del que está
por nacer o de quien está en las postrimerías
de su existencia. Frente a esto, la promoción
del derecho internacional y del sistema
democrático no han sido un resguardo
suficiente. En nombre de la democracia y de
los derechos humanos se tolera —e incluso
garantiza como derecho— que la dignidad de
la persona sea pisoteada. Se trata, entonces,
de un desafío histórico. Luchar por poner fin
a los atropellos acometidos contra el primer
derecho humano, que es el derecho a la vida.
Sin duda es un propósito bueno y noble,
cuyo compromiso es claro: promover una
cultura pro vida en Chile y el mundo, con la
convicción de que lo correcto es resguardar
siempre el valor intrínseco e insustituible de
cada persona.

!POR MÁS PROYECTOS COMO ESTE!