4.1 AUTONOMÍA, LIBERTAD, COMPASIÓN Y MORALIDAD
111 | ¿BASTA QUE LA DECISIÓN DE ABORTAR O PRACTICAR LA EUTANASIA SEA LIBRE PARA CONSIDERARLA JUSTA?
La moralidad de un determinado acto puede ser vista desde dos puntos de vista complementarios. Uno de ellos es el tipo de acto que es considerado moral, en comparación con otros que no podrían ser considerados como tales, sin que ello implique que sean “inmorales”. El tipo de actos llamados “morales” son los surgidos de una elección y decisión voluntarias. Elegir una corbata, o golpear deliberadamente a un anciano por placer, tienen en común su “moralidad”: son actos elegidos y decididos por un sujeto en plena libertad. Digerir un alimento o volver la cabeza espontáneamente por un ruido, no son actos “morales”, puesto que no han si elegidos ni decididos. Ahora bien, respecto de los actos morales, ellos pueden especificarse en buenos o malos.
Sin entrar en el análisis detallado acerca de qué es un acto justo, asumiremos aquí que un acto justo es un acto moralmente bueno. Hay cierto tipo de actos “morales”, es decir, surgidos de una libre decisión humana, cuya moralidad se desprende exclusivamente de ellos mismos, sin que sea necesario recurrir a las circunstancias en que tales actos se ejecuten. Entre esos actos cuya bondad o maldad no requiere de la consideración de las circunstancias se encuentran la práctica del aborto y la eutanasia. Ambos tienen la suficiente “entidad” práctica como para ser analizados independientemente de las circunstancias en que se dan. Vemos aquí una diferencia con otros actos que, aun siendo fruto de una elección y una decisión, es más difícil ver en ellos mismos la fuente de su bondad o maldad. Por ejemplo: la elección de una vestimenta, dar un paseo u otros semejantes de baja densidad práctica. Es evidente que en este último tipo de actos no basta referirse sólo a ellos para determinar su bondad o maldad, sino que precisamos el concurso de las circunstancias en que se ejecutan para así determinar su especie como buenos o malos.
Sin embargo, desde el momento en que el aborto y la eutanasia implican la intención deliberada de dar muerte a un individuo
Jorge Martínez
Doctor en Filosofía
Doctor en Filosofía por la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica). Actualmente es Profesor en la Universidad Católica San Pablo, de Arequipa (Perú), Profesor en la Universidad Gabriela Mistral (Chile) y Profesor pro tempore del programa Master online on Interreligious Dialogue, impartido por la Facultad de Teología de Lugano (Suiza).
Preguntas relacionadas
“Desde el momento en que el aborto y la eutanasia implican la intención deliberada de dar muerte a un individuo humano inocente, son moralmente malas, y ninguna circunstancia podría hacer de ellas acciones moralmente aceptables”.
humano inocente, son moralmente malas, y ninguna circunstancia podría hacer de ellas acciones moralmente aceptables, casi del mismo modo en que ninguna circunstancia podría hacer moralmente válida una acción de pedofilia o terrorismo. Por eso no se puede decir que el aborto o la eutanasia sean buenos porque son libres. Precisamente, porque son libres, son llamados actos de tipo moral, y por lo tanto es posible calificarlos como buenos o
malos. Así, la maldad o bondad del aborto y la eutanasia pueden determinarse de distinto modo en que determinamos la bondad o maldad de dar un paseo, por ejemplo. En este último caso, necesitamos recurrir a las circunstancias. En el primer caso, eso no es necesario, ya que ninguna circunstancia justifica el dar muerte a una persona inocente.
